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definición de objetivos empresariales

Cómo hacer un plan estratégico para tu empresa

En los últimos años, las empresas se han visto sometidas a un entorno en constante cambio en todos los ámbitos. En esta situación, las organizaciones se enfrentan a un desafío: saber adaptarse al contexto actual para poder sobrevivir en el futuro. Para ello, deben aprender cómo hacer un plan estratégico, el documento que sirve de base a cualquier modelo de negocio.

Qué es el plan estratégico de una empresa

Antes de explicar cómo hacer un plan estratégico, debemos saber en qué consiste. El plan estratégico es un documento que detalla cómo se va a desarrollar un negocio a corto, medio y largo plazo. En base a una serie de proyecciones cuantitativas y cualitativas, se determinan las directrices que debe seguir la empresa para alcanzar sus objetivos e incrementar su rentabilidad.

La creación de un plan estratégico permite a las organizaciones determinar qué desea conseguir en el futuro y qué recursos, procedimientos y acciones necesita para conseguirlo. Generalmente, un plan estratégico recoge la misión y visión de la empresa, sus objetivos a corto y largo plazo, y una hoja de ruta con los pasos a seguir para avanzar en la dirección correcta.

Cómo hacer un plan estratégico

Definición de misión, visión y valores

Lo primero que debemos hacer es sentar las bases de la empresa. Para ello, tenemos que definir los siguientes puntos:

  • Misión: es la razón de ser de la empresa, su ADN. Sirve para determinar por qué existe la organización, es decir, cuál es su propósito.
  • Visión: es una visualización del futuro de la empresa. A través de ella la empresa proyecta sus objetivos, metas y aspiraciones. Tiene que ser alcanzable, realista y objetiva.
  • Valores: son un conjunto de principios éticos que guían la actividad de la empresa y de todos sus miembros. Estos principios son esenciales, inmutables y permanentes. Deben mantenerse constantes a lo largo del tiempo.

Análisis interno y externo

En esta fase debemos realizar un análisis completo y exhaustivo de la empresa a nivel interno y externo para saber de qué punto partimos. En el análisis interno, debemos revisar el funcionamiento del negocio para determinar sus puntos fuertes, sus errores y sus oportunidades de mejora. Una de las herramientas más utilizadas es la cadena de valor, que permite analizar las actividades de la empresa e identificar sus fuentes de ventaja competitiva.

En el análisis interno, tenemos que conocer muy bien el sector donde desarrolla su actividad la empresa con el objetivo de determinar sus oportunidades comerciales. Se pueden utilizar herramientas como el análisis PESTEL, que sirve para describir el entorno en el que se desenvuelve la empresa a través de la evaluación de seis factores:

  • Políticos
  • Económicos
  • Socio-Culturales
  • Tecnológicos
  • Ecológicos
  • Legales

Para completar el análisis de la organización, lo mejor es utilizar el análisis DAFO, que mide, por un lado, las fortalezas y debilidades (factores internos) y, por otro lado, las amenazas y oportunidades (factores externos):

  • Fortalezas: aspectos positivos que hacen destacar tu empresa por encima de las demás, es decir, sus ventajas competitivas.
  • Debilidades: aspectos de la empresa que requieren mejoras, pues entorpecen el correcto desarrollo de la misma.
  • Oportunidades: situaciones del entorno que no dependen de la empresa pero la benefician de forma directa o indirecta.
  • Amenazas: situaciones externas a la empresa que pueden perjudicarla.

Definición de objetivos

El siguiente paso es determinar los objetivos de la empresa, que pueden ser cualitativos y cuantitativos. Para estos últimos, lo más recomendable es seguir la metodología SMART, que indica que los objetivos deben ser:

  • Específicos: los objetivos tienen que ser concretos y estar convenientemente detallados.
  • Medibles: se deben poder medir para poder realizar su seguimiento y corregirlos.
  • Alcanzables: al definirlos hay que tener en cuenta la situación y los recursos de la empresa.
  • Relevantes: los objetivos deben estar orientados a resultados y ser beneficiosos para la compañía.
  • Temporales: para poder revisar su cumplimiento, cada objetivo debe contar con una fecha límite de logro definida.

Diseño de la estrategia

Tras definir los objetivos, llega el momento de definir la hoja de ruta que seguirá la empresa en los próximos años para cumplirlos. Para ello, hay que realizar un análisis CAME, el cual se deriva del DAFO, ya que ayuda a definir estrategias para:

  • Corregir las debilidades
  • Afrontar las amenazas
  • Mantener las fortalezas
  • Explotar las oportunidades

¿Cómo se utiliza? Tras estructurar el DAFO, se deben definir las cuatro orientaciones estratégicas:

  • Defensivas: aprovecha las fortalezas y se protege de las amenazas
  • Ofensivas o de crecimiento: aprovecha las fortalezas y oportunidades
  • De supervivencia o retirada: optimiza las debilidades y evita las amenazas amenazas
  • De reorientación o refuerzo: aprovecha las oportunidades y trasciende las debilidades

Determinación del presupuesto

Como en cualquier actividad empresarial, se debe hacer una estimación de los recursos de la empresa que se van a destinar al plan estratégico. Es un documento clave que registra los costos que conlleva y los ingresos derivados de su implementación. En este sentido, nos ayuda también a determinar la viabilidad del proyecto.

Creación del cronograma

Llegados a este punto, conviene crear un cronograma con las acciones que se tienen que desarrollar para que la estrategia sea exitosa. Además, se debe precisar también quiénes son los responsables de cada una de las tareas y qué tiempo tienen para desarrollarlas. Se requiere hacer una jerarquía de las actividades prioritarias.

Implementación

Una vez definida la estrategia, toca ponerla en práctica. Dicha estrategia debe abarcar a todos los departamentos y personas de la empresa para que todo el mundo sepa en qué dirección se va a orientar la empresa en los próximos años y pueda trabajar conforme a la misma.

Evaluación y control

Finalmente, debemos establecer los indicadores de rendimiento que vamos a utilizar para medir el desempeño de las acciones. De esta manera, podremos conocer el progreso del plan estratégico y valorar el cumplimiento de los objetivos. Hay cuatro tipos de indicadores: de eficiencia (recursos invertidos vs. resultados obtenidos), de eficacia (logros vs. metas), de cumplimiento (tiempo de ejecución real vs. tiempo de ejecución estimado) y de evaluación (cumplimiento de lo planificado).

Un plan estratégico bien elaborado permite mejorar el proceso de toma de decisiones a largo plazo, lo que ayuda a reducir tiempos y anticiparse a hechos futuros. ¿No sabes cómo hacer un plan estratégico para la empresa? ¡TAKTIC te ayuda!

Carmen Pola
Carmen Pola

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